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1882-1957. Escritor e historiador
literario; poeta romántico; nacionalista. Nació en Tucumán,
de antiguas familias materna y paterna hipano-argentinas; Su infancia
transcurrió en Santiago bajo la égida paterna del progresista
mandatario Absalón Rojas, el fundador de 100 escuelas que destinó
la mitad del presupuesto provincial al fomento de la educación,
título que recordara orgullosamente su hijo. Se educó en
Santiago del Estero y egresó como bachiller del Colegio Nacional
en 1898; se trasladó a Buenos Aires para estudiar derecho pero
en 1903 se dedicó en cambio a la vida literaria
Su primer libro fue "La Victoria del Hombre",
en 1903, aunque la consagración habría de llegarle con "El
País de la Selva", de 1907, uno de los libros más representativos
de la cultura nacional; en 1909 publicó La restauración
nacionalista, exhortando a los argentinos a estudiar su pasado seriamente
y a enseñarlo a toda la juventud argentina; al año siguiente,
Blasón del Plata apelaba místicamente al orgullo nacional;
luego, Argentinidad, que describía el proceso democrático
del período de la independencia y Eurindia, que enfatizaba la deuda
cultural argentina a sus herencias europeas e indígenas; es probable
que su más importante contribución haya sido su extensa
Historia de la literatura argentina 4 v (Buenos Aires, 1917-1922; 4ª
edición, 9 vols. 1957); su biografía de José de San
Martín, El Santo de la Espada, apareció en 1933 y fue traducida
poco después al inglés; se lo considera el padre de la escuela
literaria de los nacionalistas; como liberal, también criticó
"el egoísmo, la arrogancia y la indolencia, favorecidos por
el exceso de recursos nacionales" de la gente así como la
corrupción moral general y el soborno en el gobierno;
Doctor en Honoris Causa de varias universidades, decano
de la Facultad de Filosofía y Letras, rector de la Universidad
Nacional de Buenos Aires, es el nombre mayor que la intelectualidad santiagueña
entregó al país. Murió en Buenos Aires; en 1958,
su viuda Julieta Quinteros donó su casa en Buenos Aires (Charcas
2837) al gobierno; se la convirtió, con todo lo que había
dentro, en museo y biblioteca.
| Ricardo Rojas, poeta, historiador,
ensayista, biógrafo, crítico literario y profesor universitario
argentino, nacido en Tucumán en 1882, y fallecido en Buenos Aires
en 1957. Humanista fecundo y polifacético, preocupado tanto por
la historia de las Letras como por la indagación acerca de la identidad
nacional, dejó un valioso legado crítico e histórico
que le convierte en una de las figuras más influyentes del panorama
intelectual argentino de la primera mitad del siglo XX.
Nacido en el seno de una familia provinciana perteneciente a esa oligarquía
arrinconada y empobrecida por su distanciamiento del floreciente núcleo
cosmopolita que comenzaba a ser Buenos Aires, el joven Ricardo Rojas creció
envuelto por una inquietud nacionalista que, en cierto modo, era fruto
de la necesidad de sentirse ligado -dentro de su forzada lejanía-
a una aventura histórica común. Estas circunstancias biográficas
determinaron que, tan pronto como sus innatas dotes intelectuales le hubieron
inclinado hacia el estudio de las humanidades, decidiera implicarse estrechamente
en la corriente ideológica que, hacia 1910, se extendió
por toda la Argentina bajo el nombre de "primer nacionalismo cultural".
Surgido al socaire de la celebración del primer centenario de la
independencia del país austral, este movimiento intentaba dar una
coherencia satisfactoria a una noción de nacionalidad que, en aquellos
momentos, tenía que incluir forzosamente a la población
indígena y, sobre todo, al populoso grupo humano de los inmigrantes
y sus primeros descendientes (nacidos ya en Argentina).
Dentro, pues, del ambicioso proyecto intelectual que se propuso desarrollar
Ricardo Rojas desde su faceta de pensador e historiador de la literatura,
la inserción de la población foránea que ya se sentía
argentina (y que compartía, con el resto de los habitantes de aquel
territorio, un mismo sentimiento de nacionalidad) constituyó una
de sus principales preocupaciones, a la postre resuelta por vía
de la integración cultural. Así pues, en la obra de Rojas
la cultura (y, muy especialmente, una de sus más extendidas manifestaciones:
el fenómeno literario) se convierte en el elemento integrador por
excelencia, el que permite concebir la identidad nacional argentina como
el producto de un cruce de razas y procedencias muy diversas, y el que
deja lugar -bien es verdad que dentro de una escala jerárquica
que recuerda su pertenencia a la rancia oligarquía provinciana-
a la inclusión, en un mismo concepto de "nación",
de indígenas y emigrantes.
Lógicamente, este monumental proyecto del escritor de Santiago
del Estero no se desarrolló sólo por vía de la imprenta,
ya que Ricardo Rojas lo alentó y sostuvo en cuantos organismos
e instituciones prestó sus servicios. Fueron, en este sentido,
ejemplares sus labores realizadas en las universidades de La Plata y Buenos
Aires -en donde ejerció la docencia en calidad de profesor de Literatura
y Filosofía-, y fomentó la creación de una cátedra
que habría de convertirse en un hito histórico dentro de
la andadura universitaria de la joven nación: la de Literatura
Argentina. Además, impulsó de forma decisiva la creación
de un instituto de investigaciones que permitió desarrollar numerosos
aspectos de su propio proyecto y de otros objetivos ajenos, y ofreció
un vigoroso apoyo a la publicación de documentos históricos
relacionados con el pasado argentino, así como a la edición
de obras literarias de toda índole (aunque con especial atención
a los clásicos universales y las piezas emblemáticas del
hasta entonces exiguo corpus libresco específicamente argentino).
Rojas fue, en efecto, uno de los responsables de la fijación del
Martín Fierro (1872), de José Hernández (1834-1886),
como la piedra fundamental de la identidad cultural argentina, dentro
de una más amplia concepción del género gauchesco
como el elemento emblemático de una literatura específicamente
argentina, y opuesta -por esta misma especificidad- a lo que, ante el
crisol cosmopolita de las aportaciones de los distintos grupos de emigrantes,
el propio Rojas tildó de "babelización" del país.
Cabe señalar, al respecto, que todo su trabajo de reconstrucción
histórica y análisis del presente descansa en dos corrientes
de pensamiento plenamente decimonónicas: el romanticismo (patente
en su apasionada búsqueda de las señas de identidad nacional;
en la valoración ética y estética de ciertos modelos
indiscutiblemente románticos -como el gaucho-; etc.) y el positivismo
(que confiere a su trabajo un acusado acento historicista, y una metodología
basada en la ordenación cronológica de los distintos períodos
abarcados).
Sin duda alguna, la obra que mejor define todas las características
e intenciones del proyecto cultural de Ricardo Rojas es su monumental
Historia de la literatura argentina (Buenos Aires: La Facultad, 1917-1922),
publicada en cuatro volúmenes y considerada la primera reconstrucción
histórica de las Letras australes propiamente dicha. A pesar de
su importancia como instrumento imprescindible para el estudio de la literatura
hispanoamericana, este valioso trabajo de Ricardo Rojas anuncia, ya desde
su explícito subtítulo (Ensayo filosófico sobre la
cultura en el Plata), un ambicioso objetivo que rebasa las meras preocupaciones
del crítico literario para adentrarse en profundas reflexiones
acerca de la identidad cultural de la nación.
El resto de su producción impresa se completa con otros títulos
tan notables como El alma española (Valencia: Sempere, 1907); La
restauración nacionalista (Buenos Aires: Ministerio de Justicia
e Instrucción pública, 1909); Blasón de Plata (Buenos
Aires: La Nación, 1910); Los lises del blasón (Buenos Aires:
Martín García, 1911); La argentinidad (Buenos Aires: La
Facultad, 1916); Eurindia (Buenos Aires: La Facultad, 1924); La historia
en las escuelas (Buenos Aires: La Facultad, 1930); El radicalismo de mañana
(Buenos Aires: Rosso, 1932); El santo de la espada: Vida de San Martín
(Buenos Aires: Anaconda, 1933); Ollantay. Tragedia de los Andes (Buenos
Aires: Losada, 1939); Un profeta de la pampa. Vida de Sarmiento (Buenos
Aires: Losada, 1945). Otras obras suyas son El país de la selva
y Archipiélago.
Además de estos títulos, Ricardo Rojas -cuya residencia
bonaerense se convirtió, después de su muerte, en biblioteca
y museo- fue autor del poemario juvenil Romance de ausencias, en el que
son notables las influencias del modernismo y el neo-romanticismo.
| Bibliografía
ALTAMIRANO, Carlos: "La fundación de
la literatura argentina", en Ensayos argentinos, Buenos Aires: CEAL,
1983.
BECCO, Horacio Jorge: "Bibliografía de Ricardo Rojas",
en Revista Iberoamericana, Pittsburgh [U.S.A.], 23 (9158), pp. 335-350.
PAYÁ, Carlos-CÁRDENAS, Eduardo: El primer nacionalismo argentino.
Manuel Gálvez y Ricardo Rojas, Buenos Aires: Peña Lillo,
1978.
ZUBIETA, Ana María: "La historia de la literatura. Dos historias
diferentes", en Filología, Buenos Aires, XXII, 2, 1987.
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