Elsa Llenderosas nos comenta la nota de Bosoer: Entre los militares, los espías y el calendario”

Elsa Llenderrozas

Profesora Titular e Investigadora de la Carrera de Ciencia Política, UBA. Profesora Titular de la UNL, nos comenta la nota de Fabian Bosoer : ” Entre los militares, los espías y el calendario”

Todo el sistema de defensa se ha visto devastado tras doce años de gobiernos kirchneristas. Hoy las fuerzas armadas no están en condiciones de cumplir con ninguna de sus misiones legales. Su equipamiento se ha vuelto obsoleto y los efectivos militares no tienen el suficiente entrenamiento en sus respectivas funciones. Hoy tenemos fuerzas armadas con pilotos que no vuelan y marinos que no navegan. Pero no solo se ha deteriorado el funcionamiento operativo de las fuerzas armadas, también se ha puesto en duda todos los logros obtenidos en treinta años de democracia en términos de control político y subordinación militar. Desde el momento que el general Milani, proclamó el alineamiento del ejército al “proyecto nacional y popular” de un gobierno, tiró por la borda los conceptos de profesionalismo militar, y volvió al ejército un actor con intereses políticos sectoriales y no al servicio de la nación. Por su parte, como es de conocimiento público, el sistema de inteligencia también está fuera de control. La inteligencia militar ha aumentado su gasto de manera descomunal y se sospecha que en la actualidad está involucrada en operaciones de inteligencia interior, algo que tiene absolutamente prohibido por ley.La reforma del sistema de inteligencia sin que funcionen los controles parlamentarios no producirá cambios positivos con respecto a la situación anterior. En conclusión, el próximo gobierno hereda unas fuerzas armadas que no pueden operar y un sistema de inteligencia dedicado al espionaje a periodistas, políticos, empresarios, mientras que los graves problemas de inseguridad, como el narcotráfico y otras formas de crimen organizado, siguen profundizándose. El gobierno que asuma en diciembre deberá realizar una tarea extraordinaria para revertir estas dificultades.

 

Entre los militares, los espías y el calendario

10 JUL 2015 | 07:57

Por fabian bosoer -Diario La Razón.

 

La Presidenta convocó a los militares “a que nunca más se dejen llevar por los cantos de sirena, que nunca más cometan esos errores”, a “aprender de los errores de todos juntos”, y recordó que “la Patria debe estar sobre cualquier interés partidista o sectario”. Lo hizo en su último discurso en la Cena de Camaradería de las Fuerzas Armadas el martes pasado, ante oficiales superiores que hicieron toda su carrera militar en democracia. Utilizó casi las mismas palabras de Raúl Alfonsín en el primer mensaje para la misma ocasión hace exactamente 30 años, recordando el triste destino al habían conducido al país el golpismo y la dictadura. ¿A qué “cantos de sirena”, a qué “errores” se habrá referido Cristina Kirchner, 30 años después?

 

El Gobierno anunció en estos mismos días la nueva Doctrina de Inteligencia Nacional y los puntos clave en los que actuará la flamante Agencia Federal de Inteligencia, que reemplaza a la antigua SIDE. Su titular Oscar Parrilli lo presentó como “una deuda histórica de la democracia”, como si poco o nada se hubiera hecho en estos 32 años de democracia. En el texto del decreto se señala que la inteligencia estatal debe ser profesional y se dice en concreto que “no debe haber influencia ni manipulación político-partidaria”. Pero al mismo tiempo, incluye entre sus actividades investigar “las acciones desestabilizadoras mediante corridas bancarias, cambiarias, desabastecimiento o golpes de mercado”, un rubro difuso que amplía el margen de discrecionalidad del Gobierno. Ya conocemos la facilidad con la que se han calificado de “desestabilizadoras”, “destituyentes”, “golpistas” a la más variada gama de críticas, denuncias, peticiones e investigaciones que disgustaban o molestaban al poder político.

 

Es curioso que ambos hechos se produjeran en las vísperas de este 199 aniversario de nuestra independencia, fecha aprovechada por el Gobierno para anunciar una “segunda emancipación” desde Tucumán en evento organizado por la Secretaría del Pensamiento Nacional. Se pretende comparar la gesta de la independencia de 1816 con la llegada de Néstor Kirchner al gobierno en 2003, como si se tratara de una nueva epopeya revolucionaria. El Gobierno de Cristina Kirchner puede celebrar y compartir los logros de estos doce años con todos los argentinos, en buena hora que eso ocurra. Puede mostrar los avances que significan tener Fuerzas Armadas subordinadas al poder civil e insertas en la vida democrática y organismos de inteligencia que no se dediquen a espiar y controlar a los ciudadanos.

 

Pero lo que llama la atención -y mueve a perplejidad, por momentos-, en los tres casos, es la dificultad para colocar los hechos, decisiones e interpretaciones en un registro ajustado a la realidad histórica. Una sobrevaloración con tono de épica que contrasta con las evidencias del pasado más inmediato y no tiene problemas en acomodarlas a su propio relato. La última dictadura terminó hace más de 30 años y no en el 2003. Hace más de un cuarto de siglo que se le prohibió a la inteligencia estatal hacer espionaje interno y a los militares entrometerse en la política nacional. Sin embargo, parece que muchas de aquellas prácticas y mentalidades continuaron, y tuvo que suceder la misteriosa muerte del fiscal Alberto Nisman para que el Gobierno resolviera “meter mano” en la ex SIDE y “descubrir” las tropelías e intrigas que se siguieron tramando allí dentro: la utilización de fondos reservados para campañas de acción psicológica, pinchaduras telefónicas y seguimientos. Hace veinte años, el entonces jefe del Ejército Martín Balza hizo ya una profunda autocrítica sobre el rol de los militares en el pasado. Pero veinte años después, otro jefe del Ejército, César Milani, se despidió diciendo que su misión fue “recomponer la mística y la esencia de un ejército que se encontraba degradado, después de muchos años de continuo deterioro”. La información oficial señala que “la Presidenta hizo un balance de lo realizado durante la última década en materia de reformulación de las Fuerzas Armadas e instó a no cometer nuevos errores”. ¿Se habrá referido a los propios? …………