LA CUESTION JUBILATORIA- EMILIO CAPUCCIO,especialista en Seguridad Social.

LA CUESTION JUBILATORIA.

El kirchnerismo deja después de tresperíodos de gobierno, varias bombas  queamenazan estallar no bien asuma el próximo gobierno.

La principal, la enorme e insoportablepobreza. Luego, una economía estancadacon alta inflación, déficit fiscal, baja producción industrial, atrasocambiario, crisis energética, economías regionales exhaustas, deuda externa decorto plazo, escasos niveles de ahorro e inversión extranjera, etc. Todo esto noobstante el viento de cola productode una situación internacional excepcional que sopló fuerte a favor de lospaíses emergentes como el nuestro.

En el campo social es poco lo que seha avanzado, no obstante el crecimientoa tasas chinas que se registró durantela gestión de los Kirchner. El déficit habitacional ha ido en aumento siguiendoel crecimiento poblacional. Todas las ciudades grandes, medianas o pequeñas,exhiben el desgarrador cuadro de los asentamientos precarios, donde proliferael dolor, la miseria, la delincuencia yel consumo de drogas. La salud estáigual o peor que en 2003. Cada día es más grande la brecha entre los que puedenafrontar el costo de un sistema asistencial privado y los que deben acudir alhospital público, siempre desprovisto hasta de lo más elemental e impotentepara atender razonablemente a la creciente demanda. No se ha dado un solo pasoen el camino hacia el seguro universal de salud. Nuestro país mantienetercamente tres sistemas superpuestos, el público, el de las obras socialessindicales y el privado de las llamadas pre-pagas, sin coordinación alguna.

En materia previsional el panorama esangustiante. Más de dos tercios del total de los jubilados, percibe el habermínimo, cuyo monto es la mitad del valorde la canasta alimentaria, lo que implica admitir que muchos de esos jubiladossubsisten gracias a la ayuda familiar y para los otros, los que alcanzarondurante la vida activa mejores niveles de ingreso, el haber no guarda la adecuada relaciónestablecida por la ley. Esta situación de grave injusticia los empuja hacia losjuzgados de la seguridad social reclamando el reajuste de esos haberes y seenfrentan allí con una sucesión de adversidades y pesadumbres.

El Estado sostiene una rama del PoderJudicial destinado a atender los reclamos que en materia previsional provoca elmismo Estado incumpliendo la ley jubilatoria. Paga, además, los sueldos de una numerosa legión de abogados que tienenpor misión dilatar y entorpecer el trámite judicial. Apelan las sentencias deprimera y segunda instancia y cuando la Corte Suprema deJusticia de la Naciónconfirma la legitimidad del reclamo, no se cumple la sentencia.

En octubre de 2008 se sancionó la Ley de Movilidad Jubilatoriaque estableció que los haberes de todas las prestaciones del sistema nacionaldeben reajustarse dos veces al año de acuerdo a una fórmula de cuatrocomponentes: la variación del salario delos trabajadores activos; la evolución de la recaudación fiscal; la evoluciónde la recaudación previsional y porúltimo, el número de jubilados. Esta ley, si bien no solucionó el problema delbajo nivel de las jubilaciones, por lo menos impidió que ese nivel se sigadeteriorando por efecto de la inflación.

Para medir la magnitud del problema ylas posibilidades de solución del próximo gobierno debemos tener en cuenta quelas erogaciones de la ANSESen 2014 sumaron 426.000 MILLONES DEPESOS, lo que representó casi el 40% de los gastos totales del Estado Nacional.¿Podrá el nuevo gobierno que se enfrentará a una aguda situación de déficit fiscal aumentar el gasto de laseguridad social? ¿Y los recursos genuinos del sistema? Según un informe de la Universidad CatólicaArgentina (UCA) sólo el 49 % de los trabajadores activos realizan aportesjubilatorios. Esta enorme evasión, consecuencia de la precariedad laboral y laeconomía en negro, desafía la necesidad de resolver problemas estructurales defondo de nuestro país como único camino para lograr mejoras perdurables en lasjubilaciones.

Se ha dicho que el gobierno podríahaber mejorado la situación de los jubilados echando mano a los recursos delFondo de Garantía que posee la ANSES. Dicho fondo, producto de la eliminación del sistemaprivado de capitalización que había creado el gobierno peronista en 1991, noobstante la tenaz oposición de los legisladores radicales, posee títulos einversiones cuyo valor es aproximadamente igual al pago de un año deprestaciones, lo que indica que de ninguna manera sería una solución de largoplazo. En este punto debe recordarse que el actual gobierno viene utilizandolos recursos del Fondo de Garantía para atender gastos corrientes del Estado,canjeando dichos valores por títulos de la deuda pública, desvirtuando de esaforma la finalidad prevista por la ley.

El gobierno kirchnerista aumentó enforma notable la cobertura de la seguridad social mediante dos moratoriasprevisionales que permitieron que TRES MILLONES de personas -que habíansuperado la edad de 65 años y no registraban aportes- obtuvieran unajubilación. Cometió dos errores: En la primera moratoria omitió el requisito dela indigencia, lo que permitió que muchas personas de razonable buen niveleconómico se jubilaran. El segundo error fue otorgarle a estas prestaciones elmismo carácter que el de las jubilaciones regulares. Debieron ser prestacionesde un primer nivel no contributivo, totalmente diferenciadas de lasjubilaciones normales y a cargo exclusivo del Estado, al margen de los recursosde la ANSES.

La seguridad social afronta en todoslos países del mundo situaciones complejas, producto fundamentalmente de lacrisis económica y la cuestióndemográfica, el alargamiento notable de las expectativas de vida y la caída delos índices de natalidad, que provocan el envejecimiento de la población.Argentina no es la excepción, pero ya no tenemos espacio para acudir asoluciones mágicas, ni huir hacia adelante, como fue en su momento la creación del desgraciado régimen de las AFJPque sólo sirvió para que un grupo de bancos hiciera un pingüe negocio mientrasel sistema duró. Ahora debemos apostar con firmeza y con seriedad a lassoluciones de fondo, que no son otras que las del crecimiento del país.Solamente allí encontraremos la soluciónduradera de los problemas que afectan no sólo a los jubilados.