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JUAN MANUEL CASELLA

Presidente de la Fundación Ricardo Rojas 

Trnscipción de la exposición del presidente de la Fundación Rojas, Juan Manuel Casella, en el Instituto Argentino de Energía «General Mosconi».

El 30 de octubre de 1983, los argentinos celebramos un acuerdo político institucional. Ese acuerdo que estaba vinculado con la elección de la democracia como sistema de vida, la República como modelo jurídico político. Y sobre eso desarrollamos lo que Alfonsín ofrecía como los cien años futuros para la Argentina.

 Ya llevamos 43 años, lo que es bastante meritorio, con un país que había tenido una etapa similar entre el ‘16 y el ‘30, pero después había perdido el rumbo. ¿Cuál es el mérito de ese piso? Yo voy sintetizar el mérito de ese episodio en tres puntos: Primero, el 30 de octubre del ‘83, la Argentina decidió terminar con la tutela militar.

 Desde el 6 de septiembre del ‘30 hasta el 30 de octubre del ’83, las Fuerzas Armadas ejercieron una especie de tutela sobre la política argentina que se expresó por cuatro o cinco golpes de Estado cada vez más trágico hasta llegar al último, que fue la máxima tragedia que podemos vivir.

El segundo objetivo fue establecer el Estado de derecho, la democracia fundada en el Estado de Derecho, es decir, en un sistema jurídico que abarca a todos los habitantes del país sin distinción de ninguna naturaleza. Y eso se expresó a través del juicio a las Juntas, a los terroristas y a López Rega. Ojo que el juicio no fue solo a las Juntas. Hay dos decretos de Alfonsín: Uno se refiere a la Junta y otro a siete jefes del terrorismo, agregando después. Por lo tanto, Alfonsín tenía claro que había un sistema que había que terminar. No era solamente los militares, los militares y los demás.

 El tercero objetivo consiste en darle a la democracia argentina un contenido que todavía no ha alcanzado. Por eso hablamos de democracia imperfecta. La democracia argentina es una democracia imperfecta porque consiguió un consenso de carácter político, institucional, pero no consiguió un consenso de carácter económico y social.

 Acá falta la organización de un consenso económico y social que nos permita establecer líneas de acción de mediano y largo plazo para recuperar la economía argentina y para, fundamentalmente, buscar ese equilibrio social. Solamente así, encontrando una coincidencia del carácter económico social, la libertad va a ser garantizada.

Esto lo tomo de un viejo dirigente radical, un hombre muy importante, doctrinario del radicalismo de la época de los años 40, que dijo que hay lo que debe hacer un partido político es asegurar las garantías sociales de la libertad. Las garantías sociales de la libertad es un proceso de creación de riqueza y de distribución de la riqueza.

La superación del déficit crónico de carácter fiscal y el control de la inflación son objetivos correctos para cualquier gobierno, para este o para cualquier otro gobierno. No es que Milei haya llegado para vendernos el objetivo de equilibrar el presupuesto y terminar con la inflación. Eso lo sabíamos todos. Todos sabemos que con una inflación permanente la economía no funciona bien y el equilibrio se deteriora porque son los que tienen menores ingresos los que más sufren el proceso inflacionario. Por lo tanto, estamos de acuerdo con que hay que hay que eliminar el déficit y terminar con la inflación.

 Pero eso no es una política económica, eso es parte de una política económica. Es una parte sustancial, una parte fundamental, una parte muy trascendente para el funcionamiento de la economía, pero es una parte, no es un proyecto. Detrás de eso. tiene que haber una línea de acción que nos conduzca a algún lado. Cuando hablamos de parar de inflación y eliminar el déficit fiscal tenemos que analizar qué métodos se están aplicando para lograr esos objetivos.

 Si analizamos cuáles son los métodos que se están aplicando, llegaremos a conclusiones determinadas. Veremos cómo va a ser la sociedad que surja de ese proceso de control de la inflación e identificarlo.

 Las medidas implementadas por Milei son similares a las que aplicó Menem a partir de la llegada de Cavallo al gobierno. Ustedes recuerdan la centralidad del mercado, la apertura, la desregulación, las privatizaciones y el peso sobre el valor oro. 

Todo ello estaba incluido en lo que se llamó convertibilidad. Milei también apunta a estos mismos objetivos. Por lo tanto, ahí hay una línea de vinculación directa. Pero hay dos diferencias importantes. La primera diferencia es el ajuste inicial, que fue terrible. El programa que aplicó Milei dejó fuera del sistema a mucha gente que todavía sigue fuera del sistema. Con Menem no se aplicó un sistema de esa naturaleza. 

Y en segundo lugar, el segundo tema es Vaca Muerta, porque Vaca Muerta implica una transformación productiva importante en la Argentina que origina la idea de expandir ese mismo tipo de cosas a otros sectores de lo que podemos nominar economía extractiva: Vaca Muerta, es economía extractiva, el cobre es economía extractiva, el litio es economía extractiva, no productiva. Y ese es el modelo que tiene y quiere aplicar Milei.

A partir de esta descripción genética, a mi criterio las consecuencias, vuelvo a decir, están en la tapa de los diarios. En primer lugar, la pobreza. El problema social más grande de la Argentina es la pobreza. Estamos entre un 35 y el 38% de la población argentina que vive en la pobreza. Y la pobreza es ya estructural, no es una circunstancia, no es el 2001 con la crisis del gobierno De la Rúa, es mucho más que eso y por lo tanto tenemos ahí un problema que se sostiene en el tiempo, que cambió la forma de vivir de la gente y que, entre otras cosas, impulsó una caída sostenida y constante de la clase media en la Argentina. 

En segundo lugar, la caída del salario y las jubilaciones. Por eso cuando me dicen, cuando escucho por ahí que Milei cumple sus promesas, digo no, no cumple su promesa, porque no cumplió la más importante de sus promesas, que fue la que le permitió ganar las elecciones. Milei dijo “el ajuste lo va a pagar la casta” y en realidad el ajuste lo están pagando los jubilados, los empleados públicos, los médicos, los maestros y los jóvenes, los trabajadores en negro.

La caída del salario, la jubilación está registrada y es una realidad objetiva en la calidad de vida de cada uno de nosotros. Como consecuencia de la caída del salario se produce otra medida:  la caída del consumo y de la recaudación. La caída del consumo es importante, se nota la calle. Hay 26.000 empresas que han desaparecido desde que Milei llegó el gobierno y por lo tanto ahí hay una cuestión que es visible, perceptible, cuando uno camina, los locales cerrados, la gente durmiendo en la vereda de los bancos. 

Pero además hay otras consecuencias: hay una caída de la inversión extranjera directa. Esto es muy importante porque el crecimiento depende de la inversión. No se puede escindir el concepto de crecimiento con el concepto de inversión. 

En el 2005, la inversión extranjera directa en Brasil fue de 76.877.000.000 de dólares, en México de 40.871.000.000 de dólares en Chile de 13.152.000.000 de dólares en Colombia, de 11.426.000.000 de dólares. En la Argentina, en el ‘25 de la inversión extranjera directa fue de 3.143.000.000 de dólares. Ustedes, fíjense, Brasil, 76 mil millones y Argentina 3 mil millones, a pesar de que el presidente de la República se ufana de decir que le va a sacar el Premio Nobel de Economía y que todo el mundo lo aplaude.

La inversión viene cayendo desde el 2023; en el 2023 la inversión extranjera directa fue de 24 mil millones en la Argentina. En la del 24 fue de 11.644.000.000, con una caída de 53; la caída de la inversión extranjera directa es uno de los argumentos que tenemos que tomar en cuenta.

Hay un recorte de transferencia a las provincias en este semestre; en este semestre la disminución de la transferencia de las provincias es el 61,8% del total del año pasado, es decir, en el primer semestre cayó la transferencia de la Gobierno Nacional, las provincias en más de un 50%. 

Por otro lado, saliendo de los números de la economía pura, el crecimiento del trabajo en negro, el cuentapropismo y el monotributo demuestran que la reforma laboral fue una reforma para la precarización, para la disminución de la producción y aumento de la rentabilidad empresarial. 

El trabajo es especialmente sensible a la inversión. El trabajo registrado es el que se mantiene absolutamente congelado en la Argentina desde el 2011; creció el trabajo en negro y creció el monotributismo, tanto creció el monotributismo que el principal asesor del presidente de la República, que maneja cientos de miles de millones de pesos por año, es un monotributista, ni siquiera ese empleo público. 

Desde la asunción de Milei hay una sostenida disminución de la clase media en dos sentidos: la clase media disminuye en número, hay menos gente de clase media y disminuyen en expectativas. Ustedes recuerdan que los sociólogos suelen decir que en la Argentina hay una clase media real y hay otra clase media que se considera clase media, pero no lo es, no llegan a los niveles de la clase media, pero se consideran. 

En segundo lugar, hay mucha menos gente que se considera a sí misma de clase media hora que antes. La esperanza de pertenecer a la clase media es un argumento fundamental para interpretar el humor social. Una expresión de esa decadencia es la insolvencia: 12 a 14% de los contratos no se cumplen, no se pueden pagar. La gente no puede pagar expensas, la gente no puede pagar los alquileres, la gente no puede pagar las tarjetas. 

Y esto culmina con lo que yo puedo denominar creciente desigualdad social y territorial, porque el fenómeno de la desigualdad no es solamente social, no es solamente desigualdad entre distintas personas, es también entre distintas áreas geográficas. La política extractiva que impulsa Milei para el crecimiento de la economía tiene una radicación alrededor de determinada región geográfica de la Argentina. Estamos hablando de Neuquén, hablando de la eventualidad todavía no real del cobre en San Juan; estamos hablando del litio en Salta y Jujuy, es decir, estamos hablando de un cordón que va por el lado de la cordillera, sin que influya en la creación de empleo, donde hay que crear empleo. ¿Dónde hay que crear empleo?: en los grandes centros urbanos. 

Si la industria disminuye en su presencia, el empleo pasa a ser precario y por lo tanto la desigualdad social, pero la territorial se instala también cuando ese desempleo se instala en los grandes centros urbanos: el AMBA, Córdoba y Rosario, básicamente, Los sectores que según el programa de Milei deben crecer son la energía en Vaca Muerta, la gran minería, cobre, litio y por el otro lado la actividad financiera.

La actividad financiera sí crece bastante, pero estas tres actividades no generan empleo que pueda prevenir el conflicto social en los centros urbanos, porque representan al 20% del PBI, mientras que no crecen, sino que decrece la industria, la construcción y el comercio, que representan el 40% del PBI. El resto es actividad agropecuaria. Es decir, estamos acá frente a un proceso donde los sectores que tienden a crecer están radicados gráficamente en una zona determinada, no abarcan las grandes ciudades y además no influyen sobre el empleo. 

El ajuste y el combate a la inflación no es solo un programa económico total. ¿Qué le falta a este programa económico? No hay plan de desarrollo de mediano y largo plazo, no hay un plan de desarrollo y no hay política industrial. Y si no hay política industrial difícilmente logremos recuperar el empleo registrado, que es el que sirve; empleo registrado implica aporte jubilatorio, obra social, sindicalización

Nos lleva a una sociedad fracturada, nos lleva a una sociedad fracturada en términos sociales y en términos territoriales. 

Pero, además, este programa también afecta a la soberanía, específicamente; la reforma de la ley de Glaciares, que habilita la posibilidad de utilizar los glaciares como fuente de agua. Y en segundo lugar, la Ley de la Inviolabilidad de la Propiedad habilita que particulares y Estados puedan comprar tierras en zonas limítrofes. La zona limítrofe es principalmente la cordillera; suman glaciares y zonas limítrofes, las dos cosas. Entonces acá hay un retroceso en términos de facilitar los negocios que atiendan a la inversión extranjera en esos sectores y eso implica una pérdida de poder del Estado nacional. 

Por último, ¿terminamos con la inflación?: no terminamos con la inflación. En el informe del Fondo Monetario Internacional para el mes de abril de este año, la inflación en Argentina aparece como la 4.ª en el mundo, 4.ª en el mundo con el 30,4% arriba de la inflación argentina está Venezuela, con 387%, Irán con el 68 y pico por 100. 

Y si comparamos con los países de América Latina, nos vamos a encontrar que Brasil proyecta el 4,5%, México el 3, 90; Chile 4,2; Uruguay  el 3,16 y Paraguay 2,3 por ciento anual, anual. Es verdad que la expectativa inflacionaria disminuyó, que el ritmo de inflación disminuyó, pero estamos lejos de haber terminado con la inflación.