JUAN MANUEL CASELLA
Presidente de la Fundación Ricardo Rojas
El presidente Fundación Ricardo Rojas, Juan Manuel Casella, realizó una exposición sobre «Modelo sindical argentino: la democracia, la libertad y la unidad sindical», en el Colegio de Abogados de La Plata.
La siguiente es la transcripcion textual de su exposición y el video completo.
El modelo sindical argentino, interpreto yo, es el conjunto de normas, instituciones y políticas, destinado a regular el trabajo humano en relación de dependencia, siempre preservando la dignidad del trabajador, sus derechos y sus intereses materiales.
Enfatizo el hecho de que el trabajo en relación de dependencia, lo que caracteriza al mundo laboral y en segundo lugar, cuando me refiero a la dignidad, lo hago porque el artículo 14 Bis de la Constitución Nacional específicamente señala que la dignidad es un valor que hay que preservar para el trabajador.
La primera etapa, a mi criterio, va de 1867 a 1916, porque, según dicen los historiadores, en 1867 se crea el primer sindicato que existe en Argentina, que es del tipógrafo bonaerense, tipógrafos de la provincia de Buenos Aires.
Antes del ‘67 Rosas, el largo proceso rosista hacia el ’51, ’52, ’53, la Organización Nacional, separación de la Provincia, es decir, todo este conjunto de fenómenos históricos fue generando una situación determinada.
Pero recién en el ‘67 aparece el primer ejemplo de una organización social destinada a preservar los derechos del trabajador.
¿Como en Argentina en ese momento?: a partir de 1832 ’34, se produce un fenómeno especial en Gran Bretaña, que es la derogación de la ley de Granos.
Tenían vigente una ley de granos que exigía que los granos que consumía el pueblo británico fueran producidos en Inglaterra. Hay un monopolio de los lores británicos, que ocupaban la Cámara de los Lores y tenían capacidad de presión política para que el mercado se tuviese exclusivamente reservado.
Pero el crecimiento de la industria Inglaterra y el crecimiento de la cantidad de trabajadores determinó que se pusiese en cuestión esa norma, porque obviamente la producción nacional encarecía el producto en comparación con lo que podía adquirirse mercados exteriores y, por lo tanto, Inglaterra produce una modificación fuerte, que fue eliminar el monopolio de los lores para la producción de granos y abre su mercado a la competencia internacional.
Argentina resulta claramente beneficiada de ese proceso y termina el último tercio del siglo ‘19 con una relación privilegiada de Gran Bretaña.
Gran Bretaña compra los productos básicos: cueros, carne, granos, lana, mucha lana. Y, en segundo lugar, invierte para conseguir medios de transporte.
Por lo tanto, invierten en ferrocarriles e invierte en puertos.
Eso genera un proceso de crecimiento acelerado de la economía argentina con gran dependencia del poder inglés, obviamente.
La sociedad argentina estaba gobernada por los dueños de la tierra, con predominio de los estancieros de la provincia de Buenos Aires y, al mismo tiempo, en ese momento confluyeron en la manejo del régimen, lo que se denominó después el régimen, un conjunto de políticos, que eran conservadores y pretendían conservar sus privilegios, pero eran inteligentes.
Julio Argentino Roca, que fue, me parece a mí, el primer argentino que tuvo conciencia clara del valor del territorio. La Argentina tiene la Patagonia porque Roca había puesto en valor estratégico de la Patagonia. Y compitió fuertemente cuando los chilenos querían apoderarse de la Patagonia. Ese modelo, de asociación con Inglaterra, generó lo que se denominó genéricamente la oligarquía terrateniente: los dueños de la tierra, eran, al mismo tiempo, gobernantes del país.
También se produjo un segundo fenómeno paralelo que fue la inmigración. La Argentina recibió miles y miles de europeos de distintas nacionalidades, pero básicamente italianos y españoles que vinieron a buscar su destino personal, su progreso personal en un país que aparecía creciendo aceleradamente y con oportunidades de trabajo; obviamente la incorporación de la inmigración fue cambiando la realidad social argentina. En un momento determinado, a fines del siglo ’19, Buenos Aires tenía más habitantes extranjeros que argentinos. Por lo tanto, ahí había un peso político muy fuerte.
Esto genera, entre otras cosas, la aparición de la Unión Cívica Radical, que busca quebrar el monopolio conservador de la oligarquía terrateniente a partir del reclamo de comicios libres para que la gente elija a su gobierno, tal como marca la Constitución.
Ese fue un proceso largo que comienza en 1891. ¿Qué pasó con el sistema laboral argentino durante ese periodo?: Primero, el gobierno nacional fue represivo con relación al reclamo laboral. No lo entendían y si lo entendían no lo querían entender. La igualdad no les gustaba, obviamente. Eran la oligarquía y quería seguir siéndolo.
Pero a medida que va creciendo el escenario laboral argentino: 1867 como ya dije, Sociedad tipográfica bonaerense; en 1887 nace un sindicato prototípico que todavía existe: La Fraternidad. La Fraternidad son maquinistas y fogoneros del sistema ferroviario, no son de otro sistema: del sistema ferroviario, pero alcanzan un desarrollo gremial muy importante.
En 1890, el 1 de mayo de 1890, se crea la Federación Obrera de la República Argentina, que después se convierte en FORA.
¿Qué quiere decir FORA?: Federación Obrera Regional Argentina. La FORA era una organización con ideología anarquista, que competía con otros gremios de carácter socialista, que se agruparon en la Unión General de Trabajadores de 1902 aproximadamente.
El rechazo hacia los reclamos obreros alcanza una dimensión muy importante cuando en el año 1902 se sanciona la Ley 4144 de residencia, una norma de cuatro artículos que simplemente establece como sanción la expulsión del país de aquellos que adoptan una actitud de rebelión o de combate.
La ley se aplica efectivamente y hay cientos de casos de expulsiones de extranjeros del país, acusado de alterar el orden. Es una ley que fue derogada recién en 1958.
Pero, por el otro lado, ante el crecimiento de los gremios y la realidad social, aparece una corriente política de progresiva aceptación de la existencia de los gremios y de la búsqueda de un modo de negociación o de vinculación para darle estabilidad a esa relación.
El primero que lo hace es Domingo Faustino Sarmiento. En 1871 tiene el talento de crear el Departamento del Trabajo en el Poder Ejecutivo Nacional. Es el primer antecedente: el Departamento de Trabajo creado por Sarmiento. Pero después avanzan en 1904, el ministro del Interior, Joaquín V. González, convoca a un grupo de especialistas para redactar un Código de Trabajo, que era la intención de regular jurídicamente las actividades.
Ese código nunca es sancionado, pero los que lo leyeron, sostienen que es una muy buena pieza desde el punto de vista técnico. Además, en 1915 los ferroviarios lograron la creación de la Caja de Jubilaciones, lo que implica un salto cualitativo importante al avance hacia la integración y tolerancia al movimiento obrero argentino.
¿Qué pasa en el mundo en ese momento? León XIII da a conocer la encíclica Rerum Novarum, que identifica a la Iglesia Católica con el concepto de justicia social.
También en el mundo, a partir de un valor importante como es el pensamiento de la Iglesia, avanzamos hacia una búsqueda de equilibrio social a partir del reconocimiento de la necesidad y los derechos del trabajo. Entonces vamos pasando lentamente de un fenómeno de represión y de rechazo hacia un fenómeno de relativa aceptación y de regularización.
En 1916, por primera vez en la historia argentina, el pueblo elige su presidente de la República. Es el primer comicio legítimo que hay en Argentina. Llega a la presidencia Hipólito Yrigoyen.
Hipólito Yrigoyen desarrolla una política social de distinto carácter que favorece la actividad sindical y favorece la protección del trabajo.
No todo sale bien porque el gobierno radical vivió dos episodios trágicos en materia social: la Semana Trágica, que fue un acto represivo muy duro, que duró cuatro o cinco días y significó la muerte de mucha gente.
En un taller metalúrgico que se llamaba Vasena, en el sur del Gran Buenos Aires y también en la Patagonia, la famosa Patagonia Rebelde, también ha habido represión, acto de represión que no se imputan al gobierno del radicalismo. No fue Yrigoyen el que mandó reprimir, sino que había en las fuerzas armadas una actitud pro oligárquica que se expresó por sí misma. Casualmente a, o tal vez no casualmente, esos episodios de represión coincidieron con los primeros actos de antisemitismo público que hubo en la Argentina.
Yrigoyen incluye en su prédica dos objetivos que eran objetivos inmediatos de la clase trabajadora: la limitación horaria y el pago en dinero.
Las jornadas laborales habituales eran de hasta 12 horas. Cuando disminuían eran a 10, a 11 y había una diferenciación horaria en cuanto al verano y al invierno, pero las jornadas laborales eran de esa dimensión.
El gobierno de Yrigoyen sanciona la Ley 11.544, que establece la obligatoriedad de la jornada de ocho horas.
Esto implica un salto cualitativo importante en materia de defensa de los derechos del trabajo. También el pago en pesos, porque era de público conocimiento que había regiones geográficas del país donde las empresas pagaban con bonos, bonos que eran descontados después en los almacenes para proveer de comida, a los propios trabajadores que pertenecen a la propia empresa que canjeaban los bonos por propia mercadería.
Ese abuso extraordinario requería el reclamo de pago en dinero y la lucha en ese momento se sintetizo en el horario y el dinero.
Pero además el gobierno de Yrigoyen logra un éxito importante en otro sentido. Yo mencioné recién que en 1915 se crea la Caja de Jubilaciones para ferroviarios, pero el artículo 11 de la Ley de Creación de la Caja establece que para adquirir los beneficios jubilatorios el trabajador tenía que renunciar al derecho de huelga.
Por lo tanto, se canjeaba la incorporación al sistema por el abandono del derecho a reclamar a partir de una medida de fuerza. Yrigoyen deroga el artículo 11 de la Ley de Jubilaciones ferroviarias, con lo que también mejora la calidad cualitativa de la relación del trabajo. Esa es la segunda etapa. Primera etapa: 1867-1916; Segunda etapa 1916-1930.
Tercera etapa: el 6 de septiembre de 1930 se produce un golpe de Estado en Argentina. El primer golpe de Estado que inicia lo que yo denomino genéricamente tutela militar. Lo que habilita el golpe de Estado del 6 de septiembre es la incorporación de las Fuerzas Armadas como tribunal de última instancia en términos políticos, situación que dura hasta octubre de 1983 y que pasa por cuatro o cinco golpes de Estado, cada uno de los cuales fueron más trágicos que el anterior.
En el ámbito general, el golpe de Estado se da como parte de los efectos políticos de la crisis económica mundial que estalla en 1929 y que repercute en la Argentina en 1930. La repercusión es muy fuerte y perjudica la calidad de vida de los habitantes del país, porque el precio de los productos exportables cae a la mitad.
Es decir, la Argentina recibe a partir del ‘30 la mitad de los recursos monetarios que recibía, financieros dólares, en concreto el dólar libre o libras esterlinas en aquella época por sus exportaciones y obviamente dificultades para financiar su mercado para las compras exteriores.
De ahí proviene una situación crítica que el Gobierno del 6 de septiembre, en su primera etapa, combate con la fuerza, con represión. El episodio más notorio de ese de ese proceso de represión consiste en el golpe de Estado que resuelve fusilar a un militante social italiano que había luchado por los derechos de trabajador, detenido y fusilado por la primera etapa de gobierno militar, aquella en la que Uriburu ejercía la presidencia.
La segunda etapa fue una mezcla porque hubo una salida aparente, salida legal, con la designación de un gobierno encabezado por un general, Justo que había sido ministro de Alvear en el proceso anterior y que desarrolló una política de no represión tan clara, pero fundada claramente también en el fraude.
Argentina durante el período corrido entre 6 de septiembre de 1930 y el 4 de junio de 1943, vive un proceso de fraude que genera dos presidencias: la de Agustín P. Justo y la presidencia de Ortiz, posterior a la de Justo, que determinó que, desde el punto de vista histórico, esa década fuese llamada “La década infame”.
Hasta ahí no existía el modelo sindical argentino. Hasta ahí el Gobierno y las fuerzas laborales vivían en permanente conflicto.
Las fuerzas laborales estaban encabezadas por dos grandes vertientes ideológicas: el anarquismo, por un lado, a través de la FORA y el socialismo. por el otro lado, la Unión General de Trabajadores que finalmente se sintetizan en la CGT.
¿Pero qué pasa? No hay un modelo, hay legislación laboral aislada, no hay un modelo. El modelo aparece en la 4.ª etapa. ¿En qué consiste?
El 4 de junio de 1943 se produce un golpe de estado. La figura dominante de ese golpe de estado era el general Juan Domingo Perón.
Había tenido una experiencia en Italia, había visto el proceso de desarrollo del fascismo en Italia. No lo estoy acusando de fascista. Perón no era fascista, dependía de donde quería ir. Yo no lo conocí a Perón personalmente, cosa que lamento, me hubiera gustado conocerlo.
Perón pudo haber sido pro-fascista en el ‘30, cuando gobernaba el fascismo. En el año 1973, vino como un patriota absolutamente liberal y convencido de que la democracia era el régimen que había que tener.
Y en el ‘43 olió que al partir de la pérdida de ingresos por los dólares que ya no llegaban a Argentina, se había producido un espontáneo crecimiento de la industria sustitutiva, que había multiplicado la cantidad de trabajadores industriales. Había crecido la industria sustitutiva, se había abastecido de un segundo proceso inmigratorio. Yo menciono el primer proceso migratorio, que fue el de los italianos y los españoles y otros europeos a fines del siglo 19, comienzos del siglo 20, pero en los años 30 la inmigración se produce del interior del país hacia las grandes ciudades, lo que da como resultado la incorporación al ámbito laboral industrial de muchos trabajadores que venían del campo.
Y en segundo lugar, el desarrollo de lo que yo denomino urbanismo anárquico, que nos da como resultado el Gran Buenos Aires, Gran Córdoba, Rosario, donde son grandes centros urbanos sin desarrollo urbanístico previsto, fue desarrollándose espontáneamente.
Perón percibe esta situación. Fíjense que su función consiste en convertir a esa masa en la base de desarrollo de un proceso político interno que esté sustentado por la distribución de la riqueza. ¿qué es la riqueza?: la que había ganado Argentina ante la Segunda Guerra Mundial.
Por eso, una de las frases tradicionales que le adjudican a Perón -yo no se la escuché- que una vez, pero había entrado de inspección al Banco Central y dice: “Los pasillos del Banco Central estaban llenas de barras de oro”.
Claro, Argentina vendían todo lo que producía a países que estaban en guerra, que necesitaban materia prima y alimento. Acumuló oro y Perón dijo: vamos a generar una respuesta de justicia social.
¿Justicia social que significa? Significa que cada barra de oro le va a dar un pedazo a los trabajadores, mejorando el salario, creando el aguinaldo, creando las vacaciones pagas y por el otro lado, un pedacito de cada empresario para que tenga posibilidad de seguir invirtiendo.
Ese proceso se desarrolló puntualmente durante los primeros tres, cuatro o cinco años de gobierno de Perón. ¿Cuáles fueron las columnas jurídicas de creación, de aparición real del modelo social argentino? Porque Perón crea el modelo sindical argentino que todavía tiene vigencia.
Hay tres leyes fundamentales. Primero, la Ley de Asociaciones sindicales, fundamental, que sanciona originalmente mediante Decreto 23.852 del ‘43.
La segunda norma importante es la Ley de Convenio Colectivo de Trabajo, la 14.250 y la tercera, la Ley de Contratos de Trabajo.
Con esas tres bases jurídicas se establece desde el punto de vista legal el modelo sindical argentino.
¿Cómo es el sindicato que surge de este modelo? Es un sindicato con fuerte dependencia del Estado. Perón quería crear sindicatos, pero no quería crear sindicatos que estuvieran en contra de él, sino que estuvieran dependiendo de él y por lo tanto generó sindicatos que estaban limitados por dos razones fundamentales.
Primero, por lo que se denominó personería gremial, personería gremial que otorga el Estado y que quita el Estado según cómo se comporta el sindicato. Es una posibilidad de presión muy fuerte.
La segunda cuestión es la calificación del conflicto, la declaración de huelga legal o ilegal. ¿Por qué? Porque los sindicatos, los sindicatos todavía lo tienen, mucho más amortiguado, pero las tienen todavía, dos instrumentos de acción.
El primer instrumento es el conflicto y el segundo es el salario. Esos instrumentos tenían límites porque el Estado tenía el poder de quitar la personería y calificar la huelga como ilegal.
En realidad, la calificación de huelga como ilegal por no cumplir las normas legales correspondientes, la deben dictar los jueces. Pero la Justicia, reconoció que el Poder Ejecutivo no tiene posibilidad de precalificar y, por lo tanto, de hecho, el Ministerio de Trabajo tiene todavía hoy la capacidad de calificar.
En tercer lugar, yo hablé de solidaridad gremial y calificación del conflicto. Esto crea un sistema que se denomina técnicamente: de unidad promocionada.
¿Por qué?: Porque se toma como eje el sindicato, se le otorga personería jurídica a un sindicato; la posesión de personería jurídica autoriza al sindicato a negociar convenios de trabajo. En los sindicatos que no tienen personería, no están en condiciones de negociar, están simplemente inscriptos, son existentes, pero no tienen capacidad jurídica y política para negociar y por lo tanto son prácticamente inexistentes.
Entonces, eso es lo que se denomina unidad promocionada. La ley tiende a organizar sindicatos unificados, de carácter nacional y homogeniza en la defensa en todo el país.
¿Cuál es la 4.ª característica de este modelo?: El alineamiento político. Los gremios son estructuras que forman parte del partido de gobierno, la famosa columna vertebral del peronismo. La vinculación entre el peronismo y el sindicato es absolutamente lineal y los sindicatos forman parte de la estructura de poder.
El peronismo gobernante en aquellos años incluía la rama femenina, la rama masculina, la rama gremial y por lo tanto el poder real lo tenía los gremialistas, porque tenía la capacidad de movilización.
¿Cómo eran los sindicatos que creó esta norma? Eran sindicatos nacionales que tenían la condición de ser uniones o asociaciones. Eran sindicatos de base que tenían estructura nacional y que afiliaban trabajadores: Union Obrera Metalúrgica, Asociación Obrera Textil.
Son grandes sindicatos nacionales que tienen un solo a nivel y que afilian trabajadores.
El segundo tipo de sindicatos son las federaciones, es cuando por razones territoriales aparecen los sindicatos provinciales, se asocian, crean una Federación Nacional y esa Federación está integrada no por trabajadores afiliados, sino por sindicatos afiliados al segundo nivel. Esos son los modelos típicos.
¿Cómo son los trabajadores de esos sindicatos? Son de dos tipos. Los sindicatos verticales: son los que agrupan a trabajadores en la misma actividad, por ejemplo, los trabajadores del correo. Todos los trabajadores del Correo -cumplan la función que cumplan- están agrupados verticalmente en esa organización.
El otro tipo es el horizontal: trabajador de un mismo oficio o profesión. Ya no, no son todos los trabajadores, son los trabajadores que desempeñan determinado oficio y se unen para crear un sindicato.
Y el tercer modelo es un sindicato de empresa. El desarrollo de este proceso orienta hacia la creación de grandes sindicatos nacionales de carácter vertical. ¿Cómo funciona este sistema? Este sistema funcionó bien desde el punto de vista de la concepción con que había sido organizado.
El sindicalismo argentino actuó con ponderación cuando se trató de gobiernos peronistas, pero actuó con agresividad y competitividad cuando se trató de gobiernos no peronistas.
El caso del laborismo inglés son los sindicatos que se convierten en productores de un partido político, ascienden a un partido político.
Acá hay un partido político que crea el sistema sindical argentino, del 43 en adelante, y lo utiliza como un instrumento de su poder político.
En el medio de todo esto aparece un factor de orden internacional, logra cierto condicionamiento de la legislación argentina.
Inmediatamente después de la Primera Guerra Mundial y por impulso de Estados Unidos, básicamente, se creó la Organización Internacional del Trabajo (OIT) con sede en Ginebra, una organización internacional destinada a promover la mejora de las condiciones de trabajo en el mundo, a partir de una administración ejercida simultáneamente por empleadores, trabajadores y estados, y cada toma de decisiones se denomina Convenios.
La OIT, a partir de 1987 genera lo que se denomina libertad sindical, el principio de libertad sindical. ¿Qué significa libertad sindical? Significa en principio significó el derecho de los trabajadores a crear sus propios sindicatos. A partir de ese derecho inicial se amplía la cobertura. Entonces, no solamente crear el sindicato, sino, organizarlo de acuerdo con los estatutos que era conveniente y aplicarlo para impulsar decisiones político y jurídico, que favorecieran en el ámbito nacional e internacional.
Si hablamos hace un minuto de un movimiento sindical argentino, fuertemente dependiente del Estado y por el otro lado hablamos de libertad sindical, tenemos que prever que va a haber algún conflicto; va a haber gente que va a sostener que el modelo sindical argentino no cumple con los requisitos de libertad sindical que establece la OIT a partir del convenio 87. Eso va a producir efectos posteriores.
Esta 4.ª etapa, la que creación del sistema sindical argentino, está vigente hasta la fecha.
La legislación en materia de asociaciones sindicales, la legislación en materia de convenios colectivos de trabajo no se ha modificado sustancialmente desde 1943 o 1953 según la sanción de la ley hasta el presente.
Ha habido diversas leyes, pero todas las leyes están inspiradas más o menos con el mismo modelo, variantes no demasiadas profundas.
La última ley de Asociaciones profesionales fue sancionada por Alfonsin, la 23.551, actualmente vigente, pero que también estamos en el mismo esquema que viene del ‘43 en adelante.
¿Qué pasó en el medio de todo esto?
Pasó la 5.ª etapa ¿Y en qué consistió la 5.ª etapa?: en la sanción del artículo 14 bis de la Constitución Nacional. Qué implica si una modificación, una modificación de alto nivel constitucional, que no tiene vigencia automática en el orden práctico común, pero que describe un mundo un poco distinto, un poco distinto.
Acá tengo el artículo 14 bis. Yo creo saberlo de memoria a esta altura, pero lo voy a leer para evitar errores u omisiones. Está dividido en tres sectores fundamentales: El primero, los derechos del trabajador, el segundo los derechos del trabajador sindicado, es decir, los derechos sindicales. Y en tercer lugar, una política global de carácter social que está volcada en el párrafo del artículo.
Yo voy a leer el primer párrafo y el segundo: “El trabajo en sus diversas formas gozará de la protección de las leyes, las que asegurarán al trabajador condiciones dignas y equitativas de labor: Jornada limitada, descanso y vacaciones pagados, retribución justa, salario mínimo vital y móvil, igual remuneración a igual tarea” Esto está pensado en función dela trabajadora femenina.
Y acá viene la nota particularmente importante, que no se ha convertido en legislación real: “participación en las ganancias de las empresas, con control de la producción y colaboración en la dirección”.
Esto implica un cambio que hubiera sido sustancial si se hubiera legislado. Está tomado de modelos europeos, tiene vigencia en algunos convenios colectivos, en Italia, por ejemplo, en Alemania y acá hubiera sido una transformación importante.
El artículo sigue diciendo: “protección al despido arbitrario, estabilidad del empleo público”; es un viejo vicio de la política argentina, no solo de la política argentina, de la política, echar a los empleados que designó el gobierno anterior y obviamente eso le resta derecho al trabajador y le resta eficiencia administración; por lo tanto, este este límite es muy importante.
Y acá viene la última parte, es un derecho del trabajador: “La organización sindical libre y democrática, reconocida por la simple inscripción en un registro especial”; esto es, aplicación del Convenio 87. Esa aplicación de la libertad sindical e implica necesariamente la eliminación de la personería gremial, del límite que implicaba la personería gremial, de la dependencia total que implicaba la personería gremial, cuando dice: reconocida por la simple inscripción en un registro especial, está diciendo que no necesitan autorización del Estado. Cualquier grupo de trabajadores crea un sindicato, se inscribe en el registro y tiene un sindicato en funcionamiento.
El artículo 14 bis de la Constitución, fue inspiración de un dirigente político importante que tuvo el radicalismo, que vivía en la provincia de Buenos Aires. Se llamó Crisólogo Larralde.
Larralde era candidato a gobernador y murió en un acto de campaña electoral en Berisso. La tribuna está ahí, puesta como monumento.
Larralde fue un hombre de una particular categoría personal porque provenía de una familia proletaria, absolutamente proletaria. El padre, que era carrero, se cayó del carro y el carro lo mató, le pasó por encima la rueda; una vida absolutamente dependiente del trabajo personal y de eso hizo una doctrina y terminó redactando de su puño y letra el artículo 14 Bis, y yendo a la Convención de Santa Fe a sentarse en un palco para controlar la aprobación. Y efectivamente logró que lo aprobaran
Fue un modelo social importante y renovador. Él mismo dice, hay un famoso discurso del 1 de mayo de 1961, en ese discurso Larralde dice: “el artículo 14 Bis está redactado y aprobado, pero no existe, porque no se ha dictado la legislación que lo haga operativo”.
Se estaba refiriendo básicamente al hecho de que, la Constitución establece el principio de libertad sindical y además la participación en las ganancias, con control de la producción y colaboración en la dirección. Eso fue en el ‘57 y ahí quedó.
5.ª etapa: ¿en qué de deriva la 5.ª etapa?:, artículo 14 bis del ‘57.
El 28 de junio de 1966 se produce un nuevo golpe de estado.
El presidente de la República de Arturo Illia, se produce un golpe de estado encabezado por un general Onganía, que toma el poder. Cuando asume el poder hacer lo que hacen todos: se sienta y lee un discurso. En el discurso agradece a Francisco Franco, el dictador español, la influencia que ha tenido para ellos en el golpe; define su visión política desde el punto de vista franquista.
Tiene relación con los con los sindicatos, relación que es muchas veces conflictiva, otras veces de cierto el nivel de colaboración, pero termina con una decisión que vuelve a modificar el nivel de poder de los sindicatos; también a favor de los sindicatos, porque sanciona la Ley 18.610, que es la Ley de Obras Sociales.
La Ley de Obras Sociales permite a los sindicatos tener su propia asistencia médica y permite recaudar a los sindicatos, recaudar el dinero necesario para financiarlos. Les entrega a los sindicalistas un montón de plata enorme, que les permite profundizar su capacidad de movilización y de control político.
El general Onganía termina mal, lo echan, lo reemplazan. Primero Levingston y después Lanusse. Lanusse termina devolviendo el modelo a Perón, pero no es el mismo Perón que se había ido sino el león herbívoro que había vuelto, pero a Perón.
Entonces todo esto cierra el punto de vista del proceso histórico. ¿Qué pasa a parir del ‘73 cuando Perón está en el gobierno? El sindicalismo se caracteriza en ese momento por vivir etapas de violencia inusitada. La violencia que los argentinos vivimos en la década del ‘70 para la gente que nació después de los 70, se vuelve poco explicable; no es no es entendible que nosotros hemos vivido una etapa de confrontación armada de tanta violencia.
Esta esa etapa de confrontación armada tiene como polos, dentro del peronismo a lo que se denominaba Montoneros, era una organización terrorista y por el otro lado, el sindicalismo peronista que se sentía agredido por los Montoneros: Tan agredido que decenas de dirigentes sindicales fueron asesinados, entre ellos los tres más importantes de aquella época: Augusto Timoteo Vandor, José Rucci y Alonso, los tres secretarios generales de la CGT, en tres momentos determinados de la CGT, que fueron asesinados en el proceso de violencia irracional que vivimos los argentinos.
La violencia fue una de las características de ese período. El divisionismo. La CGT entra en un proceso de divisionismo: la CGT de los argentinos, CGT Brasil, CGT Azopardo. Y al mismo tiempo se empezaba a producir un fenómeno de carácter productivo que fue disminuyendo el poder sindical. Es decir, a partir de los años 70 se percibe con más claridad que el sector industrial cae en importancia relativa, en favor de los sectores de servicios. La Unión Obrera Metalúrgica significa menos, la Asociación Obrera Textil significa menos, que eran los grandes gremios de la época anterior y empieza a ser el sindicato con mayor número de afiliados el Sindicato de empleado de comercio y por lo tanto se vuelve mucho más difícil la movilización y la presión política para los sindicatos.
Por otra parte, con Timoteo Vandor, y con Rucci desaparecen dos grandes dirigentes, con los que uno puede haber estado de acuerdo o en desacuerdo, pero que fueron dirigentes de gran tamaño sindical y que tenían el control del movimiento obrero.
No aparecen sindicalistas de ese nivel después de los años 70 y además se produce un proceso de carácter social que es el siguiente: en los años ‘70, ‘80, ‘90 la economía argentina sigue en proceso descendente: caen los recursos económicos de la gente, empieza a perder afiliados el sindicalismo. El número de afiliados de los sindicatos ahora es muy inferior al que tenían en los años ‘70, simplemente porque la gente no quiere pagar la cuota sindical.
Entonces ahí tenemos un movimiento obrero menos representativo por cuestiones objetivas. La industria hoy es mucho menos que los sectores de servicios. También tienen menos representatividad porque carece, a mi criterio, del nivel dirigencial adecuado; lo mismo que pasa con el sistema político. El sistema político sufre el mismo proceso de pérdida de calidad y entonces tenemos una situación de ambigüedad sindical donde los sindicatos están siempre tratando de ver cómo hacen para sobrevivir, ante cualquier circunstancia de carácter político y social.
Hay un retroceso relativo del poder sindical y hay una pérdida de importancia del derecho laboral porque perdió importancia el empleo industrial. El gran destinatario del sistema sindical argentino fue el trabajador industrial. Cuando el sindicalismo argentino adquiere esta característica a partir del ‘43, el empleo industrial significaba la existencia de fábricas que tenían miles de trabajadores; en la disminución de importancia del sector industrial, en primer lugar.
La modificación tecnológica que incorpora la electrónica, el ámbito digital y además la robotización ahora, implica que va disminuyendo la importancia del trabajo humano. En el campo industrial cada día el trabajador pesa menos frente a otras formas del proceso y eso implica que el poder sindical disminuye.
¿Cuál es el mundo laboral en la Argentina de hoy?
El modelo sindical sigue siendo la continuidad del modelo sindical instalado en el ‘43, pero las condiciones laborales son otras. Ya no son los gremios industriales los más importantes. Por lo tanto, la capacidad de movilización y actividad sindical es mucho menor.
Por supuesto, el secretario general de la Unión Metalúrgica hoy no tiene fábrica de 5000 obreros, ahora tiene fábrica de 500 obreros como máximo, porque la robótica y el mundo digital reemplaza a los trabajadores.
La técnica ha cambiado, pero, en segundo lugar, también tiene menos poder, porque ese mismo sindicato ya no puede producir el nivel de movilización callejera que siempre produjo.
¿Cómo se constituye hoy el mundo laboral argentino? Existe un porcentaje del trabajo registrado. Trabajo registrado es aquel que un señor incorpora a su empresa anotándolo en un libro de Personal y dotando por ese registro todos los derechos que establece la ley: salario, vacaciones, aguinaldo, obra social, protección jurídica, derecho a reclamar. Todo esto existe en trabajo registrado.
¿Pero cuál es el segundo nivel? El segundo nivel es el trabajo negro. El 40% de los trabajadores de Argentina están en negro, 40%; implica un mundo desprotegido que los sindicatos nunca terminaban de tomar a su cargo. Los sindicatos tienden a proteger al trabajador registrado y al trabajador en negro no aparece con la suficiente cobertura.
Por lo tanto, un trabajador en negro sufre: primero, la inestabilidad personal. Segundo, un salario menor del promedio, 20% menor que trabajo registrado. Tercero, no tiene defensa sindical y 4.º no tiene obra social. Entonces, un trabajador desprotegido, es una situación de inferioridad social que no tiene justificación de una naturaleza.
Pero además de eso, en los últimos años ha ejercido el cuentapropismo, que es una manera de disfrazar la carencia de trabajo.
Es cuentapropista, aquel que se inscribe como monotributista y trata de ganarse la vida como puede, sintéticamente sale vender cosas. Ahora está de moda, por ejemplo, lo que se denominan plataformas que emplean básicamente jóvenes, ¿qué es una plataforma?: Uber, los chicos que hacen delivery, que andan la moto o motocicleta recorriendo las calles de Buenos Aires y que según aparecen en los diarios en los últimos días, no solamente no ganan suficiente, sino que terminan endeudados, porque reciben salario anticipado y después lo tienen que devolver.
Es decir, hay una crisis de carácter social que ha convertido a la Argentina, en un país francamente desigual.
Jean-Jacques Rousseau dice en “El contrato social” que sin igualdad la libertad es imposible. No hay libertad posible para un hombre o una mujer que no tiene ingresos suficientes como para calmar su hambre, para satisfacer sus necesidades. El que no satisface sus necesidades materiales elementales no es libre por más que aparezca como libre.
Por lo tanto, la libertad depende del nivel de igualdad, especialmente en un modelo humor democrático, donde el Estado no actúa en base a la fuerza, sino en base al consentimiento y a la participación.
En la Argentina hoy estamos viviendo esta situación: disminuyeron abruptamente los niveles de igualdad, la libertad corre riesgo, porque hay necesidades materiales insatisfechas y hoy estamos viendo claramente una situación de naturaleza.
De ahí que hoy la Argentina es más desigual, más desprotegida y más potencialmente conflictiva, con el agregado de que esa potencialidad conflictiva tiene radicación geográfica instalada en los grandes centros urbanos.
La Argentina tiene un superávit en el balance comercial muy importante porque esta exportando productos de carácter agropecuario con precios crecientes, está exportando energía, litio y está abriendo el campo para la gran minería.
Esto va a significar más dólares para la Argentina, pero dólares sobre los Andes (provincias que están en la Cordillera), dólares con poco empleo, con mucha rentabilidad, pero poco empleo. No hay gran minería en el Gran Buenos Aires ,en Córdoba, en Rosario. No hay producción agropecuaria en el Gran Córdoba, Gran Buenos Aires. Los grandes centros urbanos están sufriendo el proceso de descapitalización del empleo y ese es un drama al que tenemos que prestar atención y tratar de corregir.
Sin crecimiento no hay posibilidad de salir de esta situación. Y si no salimos de esta situación, a la corta o a la larga, nuestra libertad personal va a correr riesgos.
El modelo sindical argentino es el que el que describimos del ‘43 en adelante. Reitero que no ha tenido grandes cambios. Hay que modernizarlo, hay que actualizarlo, hay que adaptarlo, por ejemplo, a la inteligencia artificial.
Esto no carece de costo. La incorporación de la inteligencia artificial va a tener un fuerte costo en términos sociales, porque va a disminuir todavía más la importancia del trabajo humano. Entonces tenemos que ir a otra búsqueda de solución. Tendremos que ver cómo generamos un proceso de distribución del ingreso. Si ganamos más dólares con la gran minería, con el campo, con la energía y con el litio, ese dinero tendrá que redistribuirse de tal manera que mejore los niveles de igualdad y garantice la existencia de un sistema democrático sustentable.
Eso implica modernización, incluso el sistema de relaciones de trabajo, y eso es una tarea que ustedes muchachos como jóvenes y cómo abogados tendrán que ver. Muchas gracias.
