Una mirada sobre el acuerdo comercial con los EEUU desde la perspectiva del Radicalismo Auténtico en el contexto actual

La Argentina enfrenta un escenario muy difícil, caracterizado por la restricción externa, el deterioro social y un orden internacional fragmentado. En este marco, el Gobierno impulsa un acuerdo comercial bilateral con los Estados Unidos, presentado como una vía rápida para atraer inversiones, ampliar exportaciones y recuperar credibilidad internacional.
Desde una mirada inspirada en los principios y valores del Radicalismo Auténtico, el análisis de este acuerdo no puede limitarse a su impacto económico inmediato. Debe evaluarse, ante todo, por su contribución —o perjuicio— a la democracia, la autonomía nacional y al desarrollo con inclusión social.
La UCR siempre ha sostenido que el contexto, por adverso que sea, no puede ni debe reemplazar al proyecto político. La crisis explica la necesidad de buscar acuerdos internacionales, pero no justifica decisiones estratégicas que comprometen el futuro sin debate democrático ni consenso social. Un acuerdo comercial estructural—especialmente cuando se “negocia” con un hegemón—no es una medida de emergencia: define el perfil productivo, la inserción internacional y los márgenes de decisión del país a largo plazo.
Desde esta perspectiva, la institucionalidad democrática es para el radicalismo un límite infranqueable. Todo compromiso internacional de esta magnitud debe ser debatido y aprobado plenamente por el Congreso. La utilización de decretos o mecanismos administrativos para definir reglas permanentes debilita la legitimidad republicana y contradice una concepción sustantiva de la democracia.
En materia de política exterior, la UCR siempre defendió una inserción internacional autónoma y no subordinada. El diálogo con Estados Unidos nunca fue concebido como alineamiento automático, sino como una relación que debía preservarse de asimetrías estructurales. En el contexto actual, un acuerdo bilateral con una potencia global no es neutral ni meramente técnico: exige especial cuidado para no erosionar, aún más, la capacidad regulatoria y decisoria del Estado argentino.
Asimismo, para el radicalismo no puede existir democracia sostenible sin desarrollo económico con justicia social. La apertura al mundo solo es legítima si fortalece la industria nacional, genera empleo y amplía derechos. Un esquema que concentre beneficios en sectores primarios, acelere la apertura sin políticas de transición y exponga a la industria y al trabajo nacional, pone en riesgo la base material de la democracia.
Por último, debe recordarse que la integración regional fue para la UCR una herramienta central para reducir la vulnerabilidad externa. Un acuerdo bilateral que debilita o tensiona al Mercosur disminuye la capacidad negociadora de la Argentina y profundiza su aislamiento estratégico.
En síntesis, desde la mirada del Radicalismo Auténtico, el acuerdo con Estados Unidos resulta problemático en su forma y orientación ya que, por lo que se conoce hasta aquí, debilita la institucionalidad democrática, consolida una relación asimétrica, erosiona la estructura productiva, y profundiza la fragmentación social. Esto, más allá de que no sea objetable por su objetivo de inserción internacional.
El desafío sigue siendo el mismo que nuestro partido planteó décadas atrás: integrarse al mundo sin resignar democracia, autonomía ni justicia social.
RADICALISMO AUTÉNTICO, febrero de 2026
