Discurso del presidente de la Fundación Ricardo Rojas, en un encuentro «Construir»

«Nuestra vocación radical debe ponerse en movimiento ya. No podemos aceptar pertenecer a un partido feudalizado en el que cada gobernador siente que domina su territorio con exclusividad.

Por supuesto que nos interesan los gobernadores y por supuesto que nos interesan los intendentes, porque son los gobernadores y los intendentes los que demuestran la capacidad de gestión de la Unión Cívica Radical.

Pero nos importa también que los gobernadores, los intendentes, los diputados y los concejales tengan una estrategia nacional que coloque al país por encima de los problemas locales o provinciales.

El planteo consiste en lo siguiente: la territorialidad es útil para gestionar bien, pero por encima de la territorialidad, de la Municipalidad o de la provincia debe existir una visión nacional.

La feudalización es mala, la prioridad local se vuelve deformante, si no la compensamos con pensamiento nacional. ¿Y hoy, en qué consiste el pensamiento nacional?

Consiste en ayudar a la gente, porque este gobierno de ultraderecha que nos está conduciendo tiene una visión excluyente y antipopular.

El ultranacionalismo que confiesa al presidente de la República se manifiesta básicamente por una visión autoritaria y de un compromiso con los sectores de más altos ingresos.

Yo escuché el discurso de nuestros dirigentes apuntando a ese sentido y me parece que debemos rescatarlo.

La pobreza crece; 31.500 empresas desaparecieron desde que Milei está en el gobierno y la desaparición de 31.000 pequeñas y medianas empresas. Además, tienen grandes empresas también desaparecidas. Eso es falta de trabajo, falta de ingresos, falta de capacidad de consumo, falta de respeto por las necesidades de las familias.

Y ahí debe estar radicalismo. Ahí tiene que estar la visión humanista. La visión humanista consiste en tomar como eje las necesidades de cada hombre y cada mujer del país.

Nos equivocamos si nos dedicamos exclusivamente a la interna. La interna es parte de la tradición radical y una parte importante porque es una manera de movilizar al partido.

Pero esa interna para movilizar tiene que transmitir movimiento hacia afuera, sino no sirve para nada y por lo tanto hay que tener en cuenta que la sociedad requiere representatividad y que debe el radicalismo debe recuperar representatividad.

Volvamos a ser el partido progresista que históricamente fuimos. Tengamos en cuenta que nacimos para defender a los desposeídos. Tengamos en cuenta que lo más importante que se hizo en términos institucionales en la Argentina lo hizo en el ‘57 Crisólogo Larralde cuando sancionó el artículo 14 bis de la Constitución, que es una síntesis de política social.

Y lo más importante lo hizo Raúl Alfonsín cuando le devolvió a los argentinos el derecho a autogobernarse en paz y a partir del voto popular. Esa vocación tiene que estar complementada por una política económico social adecuada.

La República solo no alcanza. La República debemos defenderla porque es garantía, porque el sistema de derecho, porque es legislación, porque es norma para respetar.

Pero si además de la garantía constitucional de la República, no tenemos un sistema de producción de riqueza y una forma de distribuir la riqueza adecuadamente, la República no alcanza porque no puede ser republicano ni puede sentirse libre el hombre o la mujer que están padeciendo el hambre. Y eso es lo que existe hoy en muchos barrios de nuestras ciudades.

Y tengamos en cuenta que el radicalismo aporta a la política que tiene una tercera cuestión: la República, la libertad, la producción y la distribución, pero además una visión moral de la política.

Y ahí viene el concepto humanista, porque la moral no es simplemente una declamación de buen comportamiento. La moral implica básicamente un respeto por el otro. Se es moral cuando uno respeta a los demás.

Y para un político que quiere representar a la sociedad, para un gobernante la preocupación por el otro es parte esencial de su función. No se trata de no robar. Los radicales no robamos, los radicales no robamos. Se trata de tener una visión moral más profunda del elemento material. Se trata de no robar, pero se trata de respetar las necesidades ajenas, considerarlas, tomarlas en cuenta y trabajar vocacionalmente por defenderla.

Ese es el camino que hemos seguido históricamente. Debemos tener un lenguaje nuevo. Debemos tener una nueva forma de hablar para que la gente nos comprenda con mejor. Nosotros somos tributarios del discurso y a esta altura el discurso sirve para poco, porque la gente no cree en los discursos políticos, ni siquiera los escucha.

Lo que tenemos que tener son actitudes, formas de comportamiento, maneras de actuar. Cuando nos vean comportarnos y actuar, van a volver a empezar a creer».